En unas pocas horas, el frágil alto el fuego entre Estados Unidos e Irán saltó por los aires. La Guardia Revolucionaria atacó tres buques comerciales cerca del estrecho de Ormuz, de procedencia catarí y saudí. Washington respondió con bombardeos y el Tesoro revocó la licencia de exportación de crudo iraní pactada semanas antes. Teherán, a su vez, lanzó represalias contra instalaciones estadounidenses en Baréin y Kuwait. El resultado fue que el barril de petróleo se disparó y las Bolsas europeas cayeron a plomo.