Antes y después de su desaparición, el aspecto bonachón de este pájaro le ha reportado toda clase de burlas, desprecios e incomprensión. Mucho antes de que aniquilasen la especie, los marinos portugueses y holandeses la tomaron con aquel pájaro extravagante que encontraron en Mauricio en el siglo XVI. Grandullón, de torpes andares, era incapaz de volar y consideraron estúpido su comportamiento, al no escapar cuando se le perseguía. La persecución humana y el acoso de los animales domésticos importados en esta isla perdida en mitad del océano Índico, como cerdos, gatos y ratas, acabaron por extinguir a la magnífica ave en la segunda mitad del XVII.
