<p>Hace justo un siglo, el régimen húngaro estaba tan enfadado con Europa como ahora. La élite húngara vivía obsesionada con corregir la mutilación territorial de su reino histórico tras la Primera Guerra Mundial. «Aquel golpe tremendo enrareció la política húngara durante generaciones, dejándola en manos de cualquier potencia que pudiese enmendar sus medidas», señala Jacob Mikanowski, autor de ‘Goodbye, Eastern Europe’. Esa hinchazón empujó a Budapest a buscar una gran potencia que desmontara el orden de Versalles, igual que ahora <a href=»https://www.elmundo.es/e/vi/viktor-orban.html»>Viktor Orban</a> trata de debilitar a la UE desde dentro. </p>
