Donald Trump impuso el 2 de abril de 2025 los denominados aranceles recíprocos a la mayoría de productos de una gran parte de países del mundo. La Administración aplicó gravámenes más altos a las potencias con mayores superávits comerciales en bienes con EE UU. Los analistas consideran que la cifra fue resultado de tomar el déficit comercial en bienes de EE UU, dividirlo por las exportaciones de cada país a la primera economía y recortarlo a la mitad. La oficina del representante comercial de EE UU afirma que el arancel refleja barreras no arancelarias como requisitos de contenido local, certificaciones costosas, devaluación de la moneda, subvenciones a empresas nacionales, restricciones a inversiones y violaciones de la propiedad intelectual.