Venezuela acaba de ser sacudida por un doble terremoto que los expertos ya anticipaban, pero el país ha tenido que enfrentarlo a ciegas. En esta entrevista con EL MUNDO, Raúl Estévez, geofísico y profesor de la Universidad de Los Andes de Mérida, revela una realidad alarmante: de las 300 estaciones de monitoreo sísmico que existían en el país apenas funcionan cuatro y por qué el occidente de Venezuela era una «bomba de tiempo».