La capacidad de Donald Trump para cambiar de idea, echarse para atrás, anunciar una cosa y la contraria, lanzar un poderoso ultimátum y plegar velas, al tiempo que expone y ridiculiza a su equipo y a los negociadores, es infinita. Este martes por la noche lo ha vuelto a demostrar, anunciando de forma ‘inesperada’ una pausa en el Proyecto Libertad, su última ocurrencia para escoltar buques y petroleros en el Estrecho de Ormuz, apenas un día después de haberla presentado y con sólo tres embarcaciones habiendo logrado escapar al cerco de la Guardia Revolucionaria. Lo ha hecho, además, de una manera especialmente humillante para algunos de sus ministros más importantes, a los que a lo largo del día puso ante las cámaras para defender con entusiasmo la operación naval y decir que las negociaciones estaban muy lejos de un «acuerdo final».
